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!!Septiembre!!

(Septiembre del 5 al 9) Daniel Ramírez
Las historias de Juanito
Érase una vez, un joven de 14 años llamado Daniel que vivía unas experiencias inolvidables en las cuales las tenía que relatarlas por semana, hoy tenía que relatar la semana de septiembre y en ella decía, el a las tres primeras horas tuvo pruebas de final de periodo en las cuales le fue muy bien, después de los exámenes en física la profe Nora explico que materiales y utilizaríamos para la maqueta y como los íbamos a implementar en ella en ética se hizo el poma y las trovas, después del descanso nos tocó español donde le tocaba hacer al pregunta y el compañero no al alcanzo a terminar.
Al día siguiente en nos toco el día completo en laboratorio, pero antes nos tocó las tres primeras horas los exámenes de final de periodo en la cual teníamos que hacer el presupuesto de la maqueta ay ir construyendo al maqueta y hacer la carpeta de evidencias.
El día miércoles nos tocó todo el día con el profesor William además las salida fue a las 12:00pm en este día realizamos la evaluación y la auto evaluación y en el cual nos dieron las notas definitivas de biología y química.
El jueves a la primera hora Daniel hizo su exposición con sus compañeros, en la materia de español tuvimos una actividad con los tatuajes.
Después del descanso en ed. Física los otros grupos terminaron de exponer.
Sociales solo nos dijeron la nota y ya
Viernes estuvimos en el parque explora viendo al exposición de eistens al cual fue muy lúdica.


Septiembre (12-16)
La amistad ante todo
Lula y Lila eran dos plantas de espinacas que nacieron en un mismo huerto y habían sido amigas desde entonces. Habían pasado juntas por los terribles fríos del invierno y los largos días de sol, y siempre se habían apoyado mutuamente, en espera de llegar a aquel momento mágico con que toda espinaca soñaba: el momento de servir de comida a un niño y transmitirle toda su fuerza.
Así que cuando llegó la hora de la cosecha, fueron juntas y felices a la fábrica de preparado, y de allí a la de envasado, y de allí al supermercado, donde fueron expuestas en uno de los mejores estantes. Ambas veían emocionadas pasar las señoras con sus cestas, fijándose en aquellas a las que acompañaba algún niño. Pasó todo un día entero sin que nadie se acercara, pero justo antes del cierre, una señora se acercó demasiado al estante, y sin darse cuenta golpeó la bolsa de Lula, que cayó al suelo, justo antes de que uno de los pies de la señora la empujara bajo la estantería.
Nadie se dio cuenta de aquello, y Lula pasó toda la noche llorando, sabiendo que se quedaría bajo el estante hasta ponerse mohosa. Lila, muy apenada, se lamentaba de la suerte de su amiga, sin poder hacer nada. Al día siguiente, cuando a media mañana se acercó una señora acompañada por un niño adorable, dispuesto a comprar la bolsa de Lila, ésta no podía alegrarse pensando en la desgracia de Lula. Y en un momento de locura y amistad, hizo un último esfuerzo por ayudar a su amiga de la infancia: justo cuando el niño iba a agarrar la bolsa, Lila sé dejó caer del estante y fue a parar al suelo junto a Lula. El niño, sorprendido y divertido, se agachó y sin darse cuenta cogió ambas bolsas.
Lila acabó con un par de tallos rotos, pero no le importó hacer aquello por salvar a su amiga. Y cuando horas después compartía el plato del niño con Lula, se sintió la espinaca más feliz del mundo por poder cumplir su sueño junto a su mejor amiga.
Reflexión: Que cuando se es amigo de verdad se debe estar en las buenas y en las malas para que se pueda salir adelante. Eso es uno de los principales valores propuestos en el Colegio.


Septiembre (19-23)
Las mazorcas doradas
Cada año, en una lejana ciudad, se celebraba un concurso para premiar al agricultor que cultivara las mejores mazorcas de maíz en todo el valle. Cientos de campesinos se preparaban para lograrlo. Algunos pensaban que la clave era la tierra donde se sembraba, otros creían que se trataba de aplicar misteriosos fertilizantes. Ninguno compartía sus secretos, sin embargo, los resultados de sus esfuerzos no eran tan buenos: las mazorcas resultaban pálidas, pequeñas o secas.
Pasaron los meses de preparación y llegó el día del concurso, al que arribaron varios agricultores. A todos les sorprendió la participación de un joven campesino, desconocido para ellos, que se presentó como Avediz. Lo que más llamó su atención fue el paquete de mazorcas que llevaba consigo, eran grandes, fuertes, de granos jugosos y dorados: el maíz ideal con el que todos habían soñado.
Al hacer su evaluación, los miembros del jurado no dudaron en reconocer que las mazorcas de Avediz eran las mejores y le otorgaron el premio. Éste consistía en una medalla y un diploma. Pero lo más importante es que por haber triunfado, las autoridades de los pueblos del valle se comprometían a comprar sólo las mazorcas de Avediz y evitar las de los otros agricultores.
Avediz fue llamado al frente para recibir el premio y se acercó cargando un pesado costal. Mientras tanto, los demás agricultores pensaban, con tristeza, qué harían con su maíz de baja calidad y cómo sobrevivirían en el tiempo por venir.
La voz de Avediz los sacó de sus pensamientos.
—Por favor formen una fila —les solicitó.
Todos creyeron que los haría ver, uno a uno, la calidad de sus mazorcas, y sólo algunos lo obedecieron. Cuando la fila tenía diez o doce personas, Avediz metió la mano al costal y comenzó a sacar pequeñas bolsas que entregaba a cada uno. En ellas había numerosas semillas de esa increíble planta de maíz que daba las mejores mazorcas de la región.
Uno de los miembros del jurado se acercó gritando:
— ¿Te has vuelto loco? Si les das esas semillas todos tendrán un maíz igual al tuyo y perderás un gran negocio —comentó.
Avediz explicó por qué actuaba así.
—Las plantas crecen gracias al polen que el viento lleva de un lado al otro. Como todos nuestros maizales están en el mismo valle, es muy posible que en mi plantío pronto crezca el maíz de baja calidad que crece en el de todos ustedes. En cambio, si yo les doy estas semillas ustedes tendrán una excelente cosecha y la mía no perderá calidad. En otras palabras, yo sólo puedo estar bien si ustedes están bien.
Pasó el tiempo y ese valle cobró fama por su excelente maíz y la excelente calidad de sus habitantes.
Reflexión: La reflexión de esta historia es que siempre nos debemos que ayudar a las personas que lo necesitan, en el colegio con todo el trabajo de la maqueta nos debemos ayudar para complementar el trabajo y sean los mejores.



Septiembre (26-30)
Una visita al mago del ahorro
Ana es una niña que recibe de su mamá diez pesos para gastarlos en su escuela. De ese dinero, ella ahorra la mitad todos los días, lo guarda en su alcancía, por lo que al final del año ¡tiene mil! ¡Es rica! Pero, para Ana, tener tanto dinero es un problema que resolver, pues se pregunta qué hacer con él. Quiere comprarse tantas cosas y al mismo tiempo no gastárselo todo. Desea comprar los caramelos de colores que tanto le gustan, la muñeca de trapo que venden en la tienda de la esquina y visitar a su abuelo a quien ve tan poco por vivir tan lejos.
Esta situación llegó a oídos del Mago del Ahorro quien, sin más, tomó su varita mágica y voló a visitar a la niña. Al llegar le dijo:
—Hola Anita, vengo a darte consejos para que planees bien cómo gastar tu dinero, pero también cómo seguir ahorrándolo.
— ¡Tú sí me comprendes, Mago!— exclamó la niña, entusiasmada.
—Sé exactamente a lo que te refieres —respondió divertido. —Quieres saber cómo emplear tu dinero sin gastarlo todo, es decir, planear bien qué hacer con tus ahorros.
Entonces, dio un giro a su varita, hizo aparecer un lápiz y una libreta y escribió:
— ¡Esta es la fórmula mágica! Puedes ahorrar de tres formas: a corto, mediano y largo plazo. A corto plazo significa ahorrar en periodos breves para adquirir algo barato, como los caramelos que tanto te gustan. A mediano plazo es ahorrar en periodos más o menos largos para comprar algo un poco más caro, como la muñeca que quieres. En cambio, ahorrar a largo plazo es hacerlo en periodos más amplios para algo que resulte caro, como un viaje a la lejana casa de tu abuelo.
— ¡Zas! ¿Eso significa que puedo ahorrar, gastar y seguir ahorrando?
—Así es —sonrió el Mago—. Puedes hacerlo de esa forma.
Entonces, la niña sacó un calendario de su cajón, tomó el lápiz y la libreta que le dio el Mago y comenzó a planear su ahorro y sus compras en el tiempo. Hizo cálculos y vio que el dinero que había ahorrado le podía servir para todo lo que quería y, aun así, seguir ahorrando para otras metas. Utilizaría una alcancía para cada tipo de ahorro: una de color amarillo, para el corto plazo, una naranja, para el mediano, y otra de color azul para el largo plazo. ¡Qué buena idea!
Ana, desde que siguió el consejo del Mago del Ahorro, es una niña afortunada pues ya conoce cómo ahorrar, planear y utilizar su ahorro. Ana sabe de tesoros.
Reflexión: En nuestro colegio siempre tenemos muchas actividades por realizar, pero nunca sabemos administrar nuestro tiempo por eso siempre estamos cogidos de la tarde, entonces por eso hay que aprender manejar y a administrar muy bien el tiempo para cumplir con todas nuestras metas.


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